La publicidad tradicional tiene los días contados.

Estamos no a las puertas de una revolución,… estamos ya inmersos de lleno en ella.

En esta ocasión la revolución no es industrial ni tan si quiera tecnológica sino una tercera que es consecuencia de la segunda, es decir, de la revolución tecnológica.

Hace 50 años, si alguien deseaba llegar a un público para dar a conocer sus productos, existía un único y claro camino, la publicidad. La reina durante muchas décadas y que se “atrincheró” en su formato líder en la televisión tradicional. Luego se reforzaba en una “segunda división” como eran la radiodifusión o la impresa en los periódicos y revistas.

El reinado era de tal calibre que todo era posible y las agencias realizaban verdaderas obras de arte, creativamente hablando, que llegaban primerizamente a un público deseoso de adquirir y consumir.

Por aquel entonces, las Relaciones Públicas ya existían pero no podían más que cuidar de la reputación de la empresa y apostar para obtener resultados a medio y largo plazo.

Era inimaginable poder “hacer sombra” a la publicidad y ésta se aseguró los presupuestos más sabrosos y cuánticamente atractivos pues… era el camino.

Tras una clara maduración de internet o lo que ya se ha llamado como la segunda revolución industrial, la tecnológica, observo desde mi perspectiva basada en años de experiencia y olfato profesional que estamos inmersos a la vez ya en una tercera revolución industrial básicamente conscuencia de la segunda, aquí mencionada y que consiste en ya poder sustituir buena parte del gasto publicitario, que pese a la tendencia del mercado de los medios de comunicación, se ha suavizado en sus exigencias presupuestarias pero que sigue requiriendo altas partidas por parte de los  anunciantes.

La publicidad en los medios de televisión tradicionales, sigue siendo prohibitiva y solamente al alcance de un reducido número de empresas que por su volumen y tipo de productos siguen en “la rueda”.

Sin embargo, ya observamos una prácticamente nula efectividad de la publicidad en la radiodifusión y cada vez un más translúcido resultado en la que se imprime en periódicos y revistas.

La tentación para un gran número de empresas ha sido probar suerte en internet, trasladando la publicidad al estilo tradicional hacia  los medios digitales, periódicos, blogs, redes sociales, con un resultado desolador en su inmensa mayoría.

Bajo mi opinión, el público suscribió un contrato no escrito con los medios tradicionales en donde a cambio de entretenimiento e información, se aceptaba la publicidad como un ingrediente más de la programación y por tanto no molestaba o se toleraba.

Ahora en internet ésto no es así, el público no acepta el mensaje publicitario tradicional en este gran mundo virtual que conecta a todo el Planeta. Mi criterio es que internet no es ni será el sustituto del medio tradicional aunque acabe por enterrarlo bajo tierra para siempre, sino que es el gran sustituto de las guías telefónicas de antaño y se ha convertido en una enorme biblioteca de información en donde no se espera pasivamente contenidos de entretenimiento o información sino que se buscan activamente contenidos de todo tipo que nos interesa para hacer nuestra vida más fácil y efectiva al disponer del conocimiento a nuestro alcance… sólo hemos de entrar en algún buscador, teclear el término del que deseamos saber más y esperar información inmediata.

Con esta dinámica y deseo, no hay nada que resulte más fastidioso que nos interrumpan en este proceso con una cortinilla, un vídeo o un banner que nos oculta literalmente el mensaje que estamos leyendo o intentando leer. En pocas palabras, la publicidad en internet no solamente claramente nos molesta sino que incluso se convierte en negativa para el propio anunciante, siendo capaces de quedarnos con quien la está generando para precisamente no adquirir jamás sus productos o servicios pues está imponiendo egoistamente su voluntad de vender por encima de nuestra necesidad de leer los contenidos que deseamos en ese momento y que hemos buscado de forma expresa.

Por ello, la publicidad tal y comola conocemos, en mi opinión profesional tiene los días contados.

En MKRP estamos obteniendo excelentes resultados alternativos que logran evitar costosos costes publicitarios a la vez que llegar al público que deseamos sin que éste rechace en la red nuestro mensaje que siempre lleva una clara carga de venta o seducción.

David Espriu

 

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